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lunes, 28 de diciembre de 2015

Enfoque Magazine 3

Enfoque Magazine 3


LOS HEREDEROS DEL DESASTRE

Posted: 27 Dec 2015 04:26 PM PST

EDITORIAL

Después de casi sesenta años de opresión castrista, los que van quedando de aquella pandilla de facinerosos, han descubierto, que todo lo que destruyeron, era lo que hacía funcional la república de Cuba.
De hecho, no los destruyeron porque no lo sabían, lo hicieron porque ese era el camino para tomar un total control sobre el conjunto de la ciudadanía. No ha habido casualidad, y yo creo que ni siquiera incapacidad, sino una muy bien planeada maniobra de control: Ahora lo vemos en Venezuela, y  en menor grado en Ecuador,  Nicaragua y Bolivia.

Aunque parezca contradictorio, e ilógico, el empobrecimiento de la sociedad facilita su control, por parte de estos regímenes, extremadamente "profesionales", que descubrieron hace ya mucho tiempo, que la escasez obliga al ciudadano a ocupar más tiempo en el intento de sobrevivir, que en el intentar cambiar al gobierno opresor que los oprime.

Hay que tratar de resolver el problema diario de alimentación y asistencia médica, etc., de nuestro allegados…y hay que hacerlo ahora, dejando la lucha contra el opresor para mañana. Esto lo saben muy bien los opresores.

Las imágenes recientes de Venezuela; donde decían que: "el día que haya escasez el gobierno se cae inmediatamente", demuestra que no es así, y el panorama venezolano se ha convertido en un salir a diario a  "resolver", el pan y otras necesidades de cada día, mientras el gobierno mantiene, aunque sea precariamente... el poder, que es lo que ellos quieren. El tiempo atenta contra la población mientras que le da más espacio a los chavistas para consolidarse en el poder y hacer que cada día se vuelva más difícil desprenderse de ellos.

Y eso es lo que ha ocurrido en Cuba. Ahora; luego de casi sesenta años, los castristas regresan lentamente al estado en que se encontraba el país cuando ellos tomaron el poder. Con la diferencia de que son ellos y sus herederos quienes controlan la economía y el poder, y aquella leyenda de que el "pueblo"  era el dueño de su futuro… no es más que otro cuento… de los de siempre. Una leyenda urbana, perdida en la memoria de los que van quedando.

Aclaración necesaria: Esta nota fue escrita –y publicada– antes del resultado electoral en Venezuela, pero aun mantiene cierta vigencia, pues el poder se mantiene en manos del chavismo que intentara, a cualquier precio, no perderlo. No olvidemos que el estado natural de esos sistemas populistas: es la crisis.


EL DEBER DE EXPLICAR

Posted: 27 Dec 2015 11:32 AM PST

Por Alberto Medina Méndez

Los que gobiernan no están allí de casualidad. Han llegado a ocupar esas posiciones porque un número considerable de individuos los ha respaldado en las urnas, asignándole la difícil labor de administrar la cosa pública.

No han alcanzado esos puestos contra su propia voluntad. De hecho, se han postulado para ocuparlos sin que nadie los obligue a ello. Han conseguido ese espacio al ser electos o indirectamente cuando fueron convocados por los que realmente contaron con el apoyo de la gente.

Solo tienen que asumir que desde el instante que empiezan a ejercer su función, dejan de trabajar para ellos mismos. Podrán imprimirle su impronta a la tarea cotidiana, pero jamás deben olvidar que no les toca gestionar lo propio sino lo ajeno.


Es por eso, precisamente, que cada decisión significativa debe ser suficientemente justificada y convenientemente explicada. No es un mero gesto del funcionario de turno hacerlo, tampoco es solo una cuestión de educación o sentido común. Es una obligación moral, un verdadero deber.

Desde hace bastante tiempo, la inmensa mayoría de los líderes han preferido continuar con el equivocado esquema vigente, apelando a la mezquindad a la hora de informar sobre el contexto de sus decisiones.

Son pocos los que se animan hoy a explicar lo indispensable. Ellos tienen que optar por algún camino y, por lo tanto, descartar otros. Pero es imprescindible que aporten claridad sobre como resolvieron el dilema, explicitando que esperan que ocurra a partir de la determinación asumida.

Ocultar y manipular es uno de los peores hábitos de la política contemporánea y una demostración empírica de que aun no se ha comprendido la exacta naturaleza de esta suerte de democracia representativa que, con matices, se ha transformado casi en universal.

Que los corruptos y delincuentes de siempre lo hagan es abominable y no sorprende para nada. Pero no menos cierto es que los que están en las antípodas de esa descripción, también repiten cierta versión adaptada de esa misma dinámica, aunque con otro estilo y de un modo menos burdo.

Es importante dejar de mirar hacia atrás, aunque es saludable tener memoria y referencias en el pasado. Pero solo se progresa cuando la meta a superar es más elevada y se logra eludir la comodidad del conformismo.

Para mejorar en esto no se puede depender solo de la voluntad de los circunstanciales gobernantes. Sin caer en la generalización, porque las diferencias son evidentes, es clave entender qué al ejercer el poder, en ciertos aspectos, lo conceptual sigue indemne, sin sufrir alteración alguna.

Algún extraño e incomprensible mecanismo, convierte a ese político que en campaña recurría a la cercanía, en ese nuevo personaje distante, que cree que no tiene sentido justificar cada una de sus decisiones.

Mientras buscaba conseguir votos para acceder al poder se esforzaba por ser carismático, brindaba largas entrevistas a los medios de comunicación y se tomaba el tiempo necesario para dialogar con la gente.

Ya en el gobierno, parece olvidar el modo en el que ha logrado ese lugar, y asume con total naturalidad que no existen motivos suficientes para estar explicando las razones que lo empujan a tomar ciertas determinaciones.

La gestión está repleta de responsabilidades y el tiempo es escaso, pero es vital que el gobernante comprenda que no le hace un favor a la gente cuando explica porque toma un rumbo y no otro, frente a cada disyuntiva.

Explicar no es una alternativa. No se trata de una posibilidad a evaluar. Es su deber hacerlo, y bien. Sus "jefes" son los votantes. Por eso, no solo debe reportarse ante los que lo consideraron el mejor candidato, sino que también debe hacerlo con aquellos que prefirieron a otros postulantes.

Es trascendente que el funcionario comprenda que no administra su patrimonio, sino el de todos los ciudadanos. Por ende, sus resoluciones deben estar enmarcadas en un proceso de profundo análisis y no plagado de las típicas improvisaciones con las que se convive a diario.

Son los ciudadanos los que tendrán que hacer el esfuerzo constante de recordarles cuales son las reglas de juego del sistema representativo. Los que gobiernan están ahí por una decisión cívica y no por arte de magia.

Lamentablemente el poder obnubila a muchos de los mortales, inclusive a aquellos que, hasta ayer, parecían distintos. Es un fenómeno demasiado habitual y casi inevitable. Los que alcanzan el poder tienden a creer, por momentos, que ahora son intocables, iluminados, seres especiales y, por lo tanto, personas que no pueden ser cuestionadas.

Por eso importa que todos los individuos asuman su cuota de responsabilidad para que esto no vuelva a suceder. Habrá que hacerlo  no solo con los más destacados, sino también con cada uno de los funcionarios, de cualquier jerarquía y jurisdicción.

Ellos deben rendir cuenta siempre. Tienen que aportar información completa, minuciosa y pormenorizada. Sus decisiones deben contar con una argumentación sólida, al punto de abundar en detalles.

Nadie espera que acierten siempre, pero sí que asuman el compromiso de brindar informes a sus mandantes, esos que los han colocado en su sitial, ya no para que se ufanen del poder del que disponen, sino para que operen los cambios que la sociedad demanda.

Son solo políticos, hombres y mujeres de carne y hueso, sin supremacía sobre los demás. Tienen en sus manos infinitas responsabilidades y, justamente, una de ellas es el deber de explicar.






EL GRAN ELECTOR

Posted: 27 Dec 2015 10:50 AM PST


 Por Luis Marín, abogado y politólogo venezolano
 
La gravitación militar en la política venezolana se debe remontar a los tiempos de la independencia y acompaña toda la vida republicana hasta nuestros días; por lo que al buscar este trasfondo bajo cualquier acontecimiento político relevante, siempre podrá encontrarse algo, lo que no es necesariamente bueno ni malo, sino parte de la realidad con la que tenemos que vivir.

Aunque ningún medio de comunicación en Venezuela lo haya destacado, sin empañar el gran jolgorio civil posterior al 6D, el diario ABC y otros medios internacionales han llenado ese vacío, revelando las tensiones militares que habrían discurrido tras el reconocimiento oficial de la derrota electoral del gobierno.


Parece que alguien manda más que Jorge Rodríguez y Tibisay Lucena, que resultan heraldos de algún Deus absconditus. Ese factor X que nadie nombra es el gran elector, el factor militar. La cruda verdad es que en Venezuela primero se cuentan las botas que los votos y aquellas son determinantes, lo que por obvio no requiere demostración.

Esto no debería sorprender a nadie, con solo recordar que el descalabro del 2002 comenzó con la negativa del general Rosendo a aplicar el Plan Ávila, siguió con la lacónica declaración del general Lucas Rincón y terminó con la intervención del general Baduel, mismo que auspició la anterior derrota electoral del gobierno en el referéndum aprobatorio de la reforma de la constitución en el 2007, que bien caro le ha costado.

Lo nuevo en este episodio es que no hay un rostro visible que asuma la responsabilidad de lo ocurrido, que algunos le atribuyen gratuitamente al ministro de la defensa general Padrino López, con su manifiesta incomodidad; pero lo cierto es que el régimen se ha vuelto más hermético y hace imposible discernir quienes, cómo, cuándo, dónde y por qué se pronunciaron.

Todos los analistas sin excepción ponen el énfasis en que el pueblo se movilizó a votar contra el gobierno, algo que en realidad ha venido haciendo consistentemente desde el 2004; pero ninguno explica el cambio de conducta del administrador de los votos, el CNE, que podía torcer los resultados, como era de esperarse, a menos que alguna fuerza lo obligara a comportarse como lo hizo.

Esto no hace al CNE menos controlado políticamente de lo que siempre ha sido, ni demuestra una supuesta división e independencia de los poderes públicos que todo el mundo sabe que no existe; pero sí pone de relieve que hay fuerzas capaces de cambiar la veleta en la dirección de la corriente para que el barco no naufrague (o no del todo).

El problema de estos golpes de timón es que someten al navío a grandes tensiones: unos no entienden el viraje, otros lo entienden pero no lo comparten, estos siguen su mismo rumbo por inercia, aquellos disciplinados cogen la línea haga lo que haga el timonel.

En teoría estos son virajes tácticos, pero se conserva el objetivo estratégico; el supuesto es que luego se podrá retomar el rumbo en las nuevas condiciones creadas por el cambio de situación. Fue lo que hizo Chávez después del 11A de 2002 y diciembre de 2007.

Está por verse si con un timonel invisible, que no quiere o no puede dar la cara, el barco de la revolución podrá seguir su curso, si es que tiene alguno, cualquiera que éste sea


UN TEMA ACTUAL Y SENSIBLE: LA EMIGRACIÓN

Posted: 27 Dec 2015 10:28 AM PST

José M. Izquierdo E-Mail josemizquierdo@hotmail.com
La crisis en Siria y la guerra contra el terrorismo islámico, ha tomado un camino diferente después de los atentados del viernes trece de noviembre en Francia. Al igual que el derribo de las torres gemelas en new york un 9/11, marcó un antes y un después para los EEUU, también para Francia, Europa y el mundo occidental, esta masacre cambio la manera de ver el terrorismo y entender el verdadero peligro que representan los terroristas islámicos, todos se sienten amenazados y algunos "descreídos", se han convencido que los terroristas son un peligro real y poderoso, que no se puede seguir ignorando.  
Los atentados en Francia también han tocado la puerta a la campaña para la presidencia de los EEUU, precisamente porque son los EEUU uno de los países más amenazados por los terroristas y este tema, es muy sensible para todos los estadounidenses. Los precandidatos que aspiran ser un día presidentes de esta nación, tienen la obligación de abordar el tema y aclarar sus posiciones. Unos lo hacen con cuidado de no dañar su imagen pública y ser, "Políticamente Correctos", otros quieren quedar bien con Dios y con el Diablo y eso es imposible y otros, son más pragmáticos, aunque siguen siendo radicales. 

No se trata de decir lo que la gente quiere oír, quedar bien con un partido o una ideología, el peligro es real y se requieren decisiones responsables, justas y ante todo, decisiones que garanticen la seguridad de la nación y sus ciudadanos, y esa premisa está por encima de toda opinión personal, partidista o ideológica.
Hillary Clinton, dice que se debe tener mucho cuidado y hay que vetar a gente, pero que los EEUU "No puede cerrar las puertas a personas necesitadas, sin debilitarse como sociedad". Estas palabras no definen posición ante el problema. Jeb Bush es aún más incoherente, dice que EEUU no debería permitir la entrada de refugiados si existe algún tipo de preocupación. Por supuesto que hay preocupaciones, y muchas.Ben Carson por su parte, fue a otro extremo, se trabo en una analogía donde comparó a los refugiados Sirios con perros rabiosos, en medio de un debate sobre si el gobierno, debe o no continuar con el proyecto de recibir a exiliados sirios. Donald Trump, que ha hecho del tema de la inmigración el centro de su campaña política, mantiene su posición radical sobre la inmigración ilegal, y los refugiados Sirios. Marcos Rubio y Ted Cruz, mantienen posiciones similares muy cercanas al radicalismo de Trump, pero  con más elegancia y pragmatismo.
Las personas que huyen del infierno bélico desatado en Siria y zonas aledañas, necesitan ayuda, esa es la posición humana. Pero, permitir que entren en masa a cualquier país de Europa o EEUU, lleva implícito el peligro real que en ese grupo se infiltren elementos terroristas. Eso ya sucedió en Francia y puede volver a pasar en cualquier país que los acepte. No está a disposición de nadie, un mecanismo confiable para filtrar a los refugiados que huyen de las zonas en conflicto.
La solución ideal es lograr la paz en la zona y destruir o neutralizar los grupos terroristas para que la vida en esa región vuelva a la normalidad, pero no existe la voluntad necesaria para eso. Sin embargo, existen soluciones paralelas. Estos refugiados pueden ser ubicados en países vecinos o crear zonas de exclusión en la región, en tal caso, podrían ser apoyados económicamente por los países occidentales, sería además mucho más seguro y barato para todos.
Sabemos que los refugiados Sirios no tienen interés de vivir en ningún país Árabe de la región, prefieren ir a los países de occidente, en especial a Europa y EEUU, pero las consecuencias de esta descontrolada inmigración de personas con hábitos, creencias religiosas y fanatismo extremo, no es compatible con el modo de vida occidental y ya hemos visto en la práctica, los problemas que han causado en todos los países que cuentan con números considerables de musulmanes.

La solución del problema no está a la vuelta de la esquina, no es sencilla y mucho menos fácil. Los planes de algunos candidatos a la presidencia son irrealizables, populistas y otros infantiles. Pero es hora de dejar atrás el romanticismo, la politiquería y el radicalismo extremo. Hay que ser ante todo humano, pero siempre pensar primero en los intereses y la seguridad de nuestra nación y los estadounidenses, sin dejar nunca de ayudar de alguna forma a quien lo necesita.

LAS RELIGIONES EN CUBA SE FUERON A PRESIDIO

Posted: 27 Dec 2015 10:37 AM PST


Por Pedro Corzo, periodista e historiador
La descristianización de Cuba fue parte de un plan magistral del castrismo que tenía como objetivo  destruir los valores fundamentales de la nación cubana para poder establecer un régimen a su imagen y semejanza, ilusión magna de cualquier caudillo mesiánico.
Las primeras víctimas de la agresión a las religiones fueron las iglesias, sacerdotes y creyentes, pero el objetivo era el pueblo, quebrar sus  bases morales y éticas para imponer un nuevo pacto social con un solo acreedor,  el gobierno, encarnado por  Fidel Castro.
La nueva religión, la revolución, tenía que ser acatada con devoción ciega. El naciente Dios, Fidel,   era omnipresente y omnisapiente. Todo lo podía y conocía. Sus bendiciones eran rápidas y concretas, pero su furia vengadora se mostraba  implacable cuando los mandatos no eran acatados.
Las religiones y sus cultos fueron execrados. Las fiestas religiosas abolidas, en particular aquellas que el pueblo había incorporado a su consciente colectivo, como la Semana Santa y las Navidades.
La Semana Santa fue transformada en la Semana de Girón. El faraón en una de sus habituales diatribas determinó que fuera una semana proletaria, de trabajo, sin feriados y expresó, 1965,  " la haremos coincidir con esa fecha tradicional de la Semana Santa, así que cambiara de fecha según las disposiciones del Santo Padre de Roma".
Las Navidades eran otro enemigo clave del proyecto. En otra perorata, diciembre de 1969, dispuso que terminaran esas fiestas porque afectaba la economía nacional, el mismo pretexto usado para la ya desaparecida Semana Santa.
Celebrarlas no era políticamente correcto. No había sanción expresa para quien lo hiciera, pero el individuo y su familia incurrían en el pecado de herejía al no respetar un fundamento de la secta en el poder. Siempre hubo personas que las respetaron y honraron, pero fue una honorable minoría, la población mayoritariamente se sumó a la multitud que "no quería buscarse problemas".
En la década del 60 las Navidades y la Semana Santa fueron expulsadas del calendario oficial. El miedo dejó de ser predio exclusivo del pensar y actuar político, para apoderarse también de la fe,  del espíritu y la esperanza  del ciudadano y la sociedad.
Solo las mujeres y hombres libres encarcelados observaban sin temor los fundamentos de  su fe. Celebraban por igual la Semana Santa y la Navidad. Cumplían con fervor las tradiciones religiosas, incluida el Día de la Caridad del Cobre.
En presidio las fechas religiosas eran observadas por los creyentes, la minoría de prisioneros sin convicciones religiosas admiraban la dedicación de aquellas personas que bajo una represión continua y una miseria material extrema, se procuraban los recursos necesarios para cumplir la liturgia de cada fecha.
Ángel de Fana, inspirador de este trabajo recuerda que tanto católicos como evangélicos siempre observaron las fechas religiosas. Señala  que estas labores eran fundamentalmente organizadas, entre otras,  por entidades como la Juventud Obrera Católica y la Acción Católica Universitaria, pero que las actividades religiosas cobraron una mayor relevancia cuando arribó a presidio el padre Miguel Ángel Loredo porque este trajo consigo una visión ecuménica, consecuencia del Concilio Vaticano II. Recuerda que se hacían misas cuando entre los presos había un sacerdote y de no ser, así se realizaba una paraliturgia.
Ana María Rojas,  fue una de las presas que en Guanajay y en otras cárceles de mujeres conmemoraban las fechas santas, aunque la represión de los carceleros era una amenaza contante de la que había que protegerse. Entre todas conseguían objetos útiles para las ceremonias y destaca que Polita Grau organizaba el coro de las reclusas. Dice con fervor que lo que primaba en aquellas actividades era la fe,  el amor y la perseverancia y que en su momento todos esos sentimientos traerán la libertad a los cubanos.    
Alejandro Moreno Maya, "Mayita", otro de los organizadores, cuenta  que en los diferentes presidios durante meses se recababan objetos para las celebraciones, que tenían que esconderlos de las requisas y que en muchas ocasiones las cosas que habían conseguido con grandes esfuerzos les eran decomisadas,  y destruidas las imágenes o atributos religiosos que con tanto esfuerzo habían elaborado, pero que esas acciones represivas no los desanimaban y todos volvían con mayor fe y entusiasmo a trabajar para conmemorar las fechas religiosas.
En el exilio se conserva la tradición. Muchos de aquellos prisioneros políticos -siempre con nuevas ausencias- entonan cada año en Navidad,  los canticos que durante su juventud interpretaban en las prisiones. Se reúnen  en diferentes casas,  armonizan villancicos, honran la fecha, y  evocan los duros tiempos del presidio político con orgullo y amor, porque el compromiso con su fe, y con Cuba, habrá de inspirarles hasta el último aliento.   




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