(FUERA DEL AIRE TEMPORAL) Hora del Este (Miami)

Sintonizar desde su reproductor favorito ...

Winamp, iTunes Windows Media Player Real Player QuickTime Proxy Web

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Enfoque Magazine 3

Enfoque Magazine 3


EL IDIOMA, HISTORIA E IMPORTANCIA

Posted: 08 Dec 2015 09:00 AM PST

Por José M. Izquierdo

La historia del idioma comienza con la "Torre de Babel", una edificación clave en la tradición judeocristiana mencionada en el antiguo testamento, historia que ha trascendido generaciones. Las interpretaciones del capítulo 11 del Génesis, afirman sobre la construcción de la torre relatando, que los hombres pretendían alcanzar el cielo y de acuerdo con la Biblia, (Principal fuente de los relatos), Dios, para evitar el éxito de la edificación, hizo que los constructores comenzaran a hablar diferentes idiomas y así los hombres confundidos, se dispersaran por la tierra dando lugar, al origen de los diferentes idiomas.



Recientemente, el multimillonario Donald Trump, aspirante a la nominación republicana a las presidenciales de 2016, reavivó el debate sobre la conveniencia de hacer del inglés la lengua oficial de EEUU, ya que ni la constitución estadounidense ni ninguna otra ley federal, establecen la oficialidad del idioma inglés en los EEUU. Trump, fue aplaudido por los integrantes del conocido movimiento "English-only" (Sólo inglés) u "Official English" (Inglés oficial), que desde principios de los años 80, han tratado sin éxito que el Congreso estadounidense, apruebe una ley que otorgue carácter oficial y obligatorio al inglés y al mismo tiempo, duramente criticado por los defensores del idioma español en los EEUU.

Numerosas fuentes autorizadas indican, que el idioma español es la segunda lengua del mundo por el número de personas que lo hablan como lengua materna, 416 millones de hablantes nativos, después del Chino mandarín. Lo hablan como primera y segunda lengua con dominio nativo 470 millones, acercándose a los 560 millones de personas, si contamos las personas que lo hablan con limitación, puede ser considerado, la tercera lengua del mundo por el total de personas que lo hablan después del mandarín y el inglés. El idioma español es el más usado en comunicación internacional después del inglés, posee la tercera mayor población alfabetizada del mundo, siendo la tercera lengua más utilizada para la producción de información en los medios de comunicación, y la tercera lengua con más usuarios de Internet (182 millones, 8 % del total).

El idioma Español se asentó en el actual territorio de los EEUU, el 28 de agosto de 1565, cuando Pedro Avilés funda la ciudad de San Agustín, Florida, mucho antes que el idioma inglés, traído a estas tierras cuando los ingleses de establecieron en Jamestown, Virginia en 1607. San Agustín, es el asentamiento europeo más antiguo en territorio de los EE.UU.

En los EEUU, el español es el segundo idioma con mayor número de hablantes después del inglés, está oficialmente reconocido en numerosas jurisdicciones del suroeste, es la segunda lengua más hablada en 43 estados y en el distrito de Columbia. EEUU, ostenta la segunda comunidad de habla hispana más grande del mundo después de México. Según el censo de 2014, el 13,1% de la población estadounidense lo hablaba ese año, []39,2 millones de personas hablaban este idioma en sus hogares, y ya a mediados del año 2015, 41 millones de personas hablan español de forma nativa y 11,6 millones son bilingües.

El idioma es la forma universal de comunicación, pero se usa  también para dividir, reprimir y confundir. En los EEUU, donde existe la segunda mayor población hispanoparlante del mundo, el natural y espontáneo acto de hablar español tiene muchas aristas y en ocasiones, se discrimina a los hispanoparlantes. Es correcto, que los inmigrantes de habla hispana que llegan a este país se acojan a las normas, leyes, costumbres he idioma, como respeto y agradecimiento al gesto de hospitalidad recibida, pero nunca se les debe pedir que olviden su idioma y sus raíces.

No dominar el idioma inglés en los EEUU, cierra muchas puertas al inmigrante para encontrar un buen trabajo y poder triunfar, pero también el no hablar español es una limitación. La inevitable influencia de millones de hispanos que residen en todo el territorio norteamericano, hace que el dominio del idioma español sea útil, muy necesario y fundamental en algunas regiones. Hay latinos que se avergüenzan de hablar español, lo evitan y no se lo enseñan a sus hijos. Sin embargo, hay norteamericanos que se enorgullecen de poder comunicarse en español y luchan por dominarlo. Ese es el ejemplo a seguir.

Cada día más, los comerciales de conocidas marcas de productos y servicios se hacen en español, por la importancia que representa la creciente población hispana. Cada vez más compañías exigen a sus empleados que ocupan posiciones de atención al cliente, ser bilingües. Hasta los políticos incluyen el idioma español en sus campañas políticas y le están dando el espacio y la importancia que tiene. Hablar español no debe considerarse una vergüenza como algunos creen, la posibilidad de dominar dos o más idiomas abren muchas puertas y es cada vez más importante y necesario en este mundo globalizado por eso, quienes evitan que sus hijos aprendan su lengua nativa, los están  limitando en su desarrollo futuro.

No podemos lograr que todos los habitantes del mundo hablen la misma lengua, "Dios lo dispuso así" y él sabe porque lo hizo, pero nadie tampoco evitará, que la influencia del idioma español siga ganando espacios en la sociedad actual y futura de los EEUU, aunque el inglés siga siendo el idioma oficial por tradición, y así lo han entendido muchos.

La opción no es combatir el uso de los idiomas, usarlos como un instrumento de discriminación o represión. El camino correcto es reconocer y dar a cada  idioma su espacio, respetarlos y sobre todo aprenderlos. Es imposible ignorar a tanta gente que habla y se enorgullece de su idioma, sea este inglés, español, chino o cualquier otro idioma.

José M. Izquierdo
E-Mail. josemizquierdo@hotmail.com





NO BAJAR LA GUARDIA

Posted: 08 Dec 2015 09:31 AM PST



Alberto Medina Méndez
La euforia irracional y el entusiasmo desmedido pueden convertirse en una verdadera trampa cuando las batallas son prolongadas. Las tensiones políticas del continente vienen de larga data y pueden perdurar en el tiempo. Este proceso no se ha iniciado ahora. Es el patético resultado de décadas de populismo creciente y un estatismo a prueba de todo.

No se debe cometer el error de creer que ciertas victorias circunstanciales son éxitos concluyentes. El cansancio, el hartazgo, los desaciertos propios de los demagogos, pueden encaminarlos hacia eventuales tropiezos.

No se trata de no festejar los logros, sino de tomar conciencia del contexto, de dimensionar apropiadamente los acontecimientos y comprender que los actores de la política contemporánea serán reemplazados por otros. Ellos se suceden entre sí, pero sus ideas centrales permanecen. Podrán mutar o adaptarse, pero solo para tomar fuerza y arremeter bajo un nuevo disfraz.

Es lo que dice la historia reciente de estos países. El populismo tiene una extensa trayectoria. Se ha transformado e innovado, buscando nuevos perfiles para volverse más eficaz, hábil y perverso. Casi sin percibirlo, quienes intentan reemplazarlo en el poder, terminan utilizando idénticas tácticas, aplicando similares recetas e imitando ese peligroso recorrido.

Es importante tener cuidado, conocer la coyuntura en profundidad y tener los pies sobre la tierra. La amenaza nunca desaparece. En todo caso, frente a cada logro concreto, a cada pequeño paso en positivo, se debe tomar posición, fortalecer ese espacio para consolidar lo obtenido y sostener el apoyo popular que, en el actual esquema, es el pilar vital del sistema.

La política es dinámica. Los escenarios se modifican rápidamente y, por imperceptible que parezca, a veces, la sumatoria de insignificantes hechos aislados son los que van construyendo un todo que en un momento determinado se manifiesta con vigor y sin contemplaciones.

Los sistemas electorales pueden ayudar a unos a triunfar y perjudicar a otros conduciéndolos al fracaso, pero el termómetro del clima de ideas que impera en una sociedad es bastante más difícil de interpretar.

Es imprescindible no confundirse. Son esas ideas que la sociedad defiende, esos valores con los que la comunidad comulga, esas premisas y creencias, esos paradigmas, los que determinan las políticas de largo plazo.

Una nación que cree que el Estado debe hacerlo todo, que su progreso depende más de las dádivas de sus gobernantes que de sus propios talentos, méritos y esfuerzos, que pretende ayudar a los más débiles saqueando a otros usando coercitivamente la ley, no tiene futuro alguno.

Esa sociedad está condenada a vivir bajo las reglas de la demagogia y el populismo, solo porque no se anima a promover con convicción un sistema que priorice la cultura del trabajo y establezca incentivos para que aquellos que lo deseen genuinamente puedan generar riqueza y prosperar.

Los equilibrios siempre son inestables. Suponer que lo logrado es absoluto implica no entender la naturaleza humana. Todo está en constante movimiento y como bien decía Heráclito "lo único inmutable es el cambio".

Si se entiende esta realidad no es posible darse el lujo de relajarse. Los que defienden el colectivismo como matriz, los que creen que los individuos deben subordinar sus libertades al bienestar general, solo tropiezan de tanto en tanto, pero suelen tomarse revancha y volver con más ímpetu.

Es posible que los personajes de turno se retiren del juego. Ya ha sucedido eso en el pasado. Pero no menos cierto es que serán otros los que heredarán su voracidad por el poder e intentarán ocupar ese lugar.

Ellos saben conquistar el poder. Es posible que se equivoquen, pero siempre retoman la lucha y dan la pelea política. Cuentan con la ventaja de no tener escrúpulo alguno y de apelar al "vale todo" para recuperar lo perdido.

Es trascendente entonces, mantenerse en vigilia, ser constantes y perseverantes, evitar la soberbia de quienes creen que sus adversarios han sido definitivamente derrotados, cuando en realidad solo han retrocedido algunos pocos metros y usarán ese desliz para tomar mayor impulso.

Lo que viene puede ser una gran oportunidad, solo en la medida que se comprenda adecuadamente lo que realmente está ocurriendo. Pero lejos se está de haber logrado un triunfo con mayúsculas.

La tenacidad no es una virtud de esta era en la que la fugacidad parece marcar el ritmo. Las actitudes espasmódicas de esta sociedad se han manifestado muchas veces, pero sin lograr afirmarse como corresponde. Es por eso que se corre permanentemente el riesgo de caer en el abismo.

El desafío consiste en estar alertas, en prestar mucha atención a lo que sucede alrededor, porque el futuro depende, en buena medida, de esa conducta constante de resguardar cada victoria, fortalecer ese escalón, para recién luego avanzar hacia el siguiente. Si se hacen los deberes, tal vez se pueda dar vuelta la página en algún momento y soñar con un porvenir mucho mejor. Para eso será indispensable no bajar la guardia.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Campaña por Eduardo Arocena