(FUERA DEL AIRE TEMPORAL) Hora del Este (Miami)

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sábado, 2 de enero de 2016

Enfoque Magazine 3

Enfoque Magazine 3


PARA QUE RESURJA LA FELICIDAD

Posted: 01 Jan 2016 09:54 AM PST


Por Adam Dehoy

La resurrección esta mas vinculada con la muerte física que con cualquier otra situación. La resurrección, es entendida por los testigos de Jehová  desde sus puntos de vista y por las iglesias cristianas, y otras desde sus propios fundamentos. Pero resurgir, no es solamente volver a la vida desde la muerte. Resurgir es algo que vemos, queremos o rechazamos constantemente en otras muchas situaciones, de índole social, moral, económica; en fin del cada día de la humanidad.

Socialmente se quiere que la honradez, la seguridad personal, la atención a la salud, el acceso a la riqueza, económica y  emocional, resurja para que la humanidad pueda considerarse feliz. La búsqueda de la felicidad, sigue siendo un estado "cuasi" utópico, al que no se renuncia nunca, aun cuando en muchas ocasiones, no se espera disfrutar jamás.
La pregunta de; qué es la felicidad, ha estado presente en todas las disquisiciones de la mayoría de los filósofos, poetas y pensadores en general. También en los más comunes seres humanos.
Para mucha gente la felicidad no es más que la diferencia entre una desgracia temporal y el final de esta. Como en el caso de la oscuridad y la luz, ambas son las antítesis de la otra.
Algo que siempre esperamos es que resurja la felicidad en nuestras vidas; aun cuando esa felicidad sea tan disímil en unos o en otros. Para cada uno la felicidad se encuentra en un lugar totalmente personal. Lo que produce felicidad a unos, no se la produce a otros.
Hoy estamos; comenzando un nuevo año y cercano aun, a la celebración del nacimiento de Cristo y al día instituido en los Estados Unidos para dar gracias por todo lo bueno recibido, y también, tal vez,  por todo lo malo evitado. Seguimos esperando que resurja la felicidad dando gracias a Dios en cualquiera de la forma en que lo reconozcamos,  porque así pudiera resurgir, al fin,  la felicidad en todos.
Así sea.


20,805 DIAS EN LA OSCURIDAD

Posted: 01 Jan 2016 09:36 AM PST

Por Pedro Corzo
Cinco décadas, un lustro, dos años e innumerables días, son lo que llevan Fidel y Raúl Castro explotando a  Cuba y a los cubanos.
Un largo tiempo de pesar. Una vergüenza para cualquier pueblo. No honra a ninguna nación padecer una dictadura de un solo día, ni pensar la pena de cincuenta y siete años.
Una vergüenza que se acrecienta cuando se aprecia que restan cubano dentro y fuera de la isla que apoyan a un régimen dinástico en pleno Siglo XXI, le justifican  y realizan todos los esfuerzos posibles para que  sobreviva.

Los hermanos Castro consideraron que al triunfar la insurrección,  la isla y sus habitantes, pasaban a ser una especie de botín de guerra que podían usufructuar a su antojo, lo que explica porque Fidel cuando se hartó de desgobernar el país, se lo entregó a Raúl como si fuera la finca Manacas que el padre de ambos tuvo en Birán.
Fidel Castro irrum­pió en la vida pública a través del pan­di­lle­rismo. Por sus estrechas relaciones con las cuadrillas más violentas que operaron en la Universidad de La Habana  en la década del 40, aprendió como manipular el miedo y las ambiciones de los otros, como lo muestra el acierto que tuvo en la selección y manejo  de los incondicionales que le sirvieron durante cuarenta y seis años.
Sin la subordinación absoluta de tantos secuaces, incluida la de su sucesor, no le hubiera sido posible conducir el país  como un campamento, en el que siempre primó la voluntad y los intereses del caudillo y su horda.
Los días y noches del castrismo han sumido a los cubanos en una tiniebla toxica que ha corroído los valores ciudadanos, al extremo que el concepto de nación enfrenta una seria crisis existencial.
La propaganda del régimen que Cuba y los cubanos estaban en la cúspide del progreso, se transformó en un profundo sentimiento de frustración,  cuando el individuo experimentó fracasos y constató mentiras.
La legalidad impuesta por los Castro favoreció la ejecución moral y física. Se fusiló en cementerios y en patios de las escuelas. Se implantó el terror.
Se militarizó la sociedad, al extremo de que la calificación de desertor se le asigna a quien abandone una delegación oficial, así sea un artista, deportista o médico. La intolerancia y la sumisión a las consignas fueron las nuevas normas. Se impuso un paradigma nacional que promovía el odio y el tableteo de las ametralladoras.
Decenas de miles fueron a prisión. Miles más partieron al exilio. La libertad intelectual desapareció. Se estableció un estricto control de los medios de información. Las   religiones enclaustradas en sus templos. Una especie de nueva devoción impuso sus propias tradiciones, cultos, lutos y fiestas
El miedo y la conveniencia sustituyeron el concepto del derecho personal. Un amplio sector del país se condujo con feroz individualismo, mientras simulaba acatar el mandato del colectivismo. 
El pudor se escabulló en la promiscuidad  y la prostitución fue aceptada socialmente. La delación se convirtió en práctica social. Lo importante era resolver y sobrevivir, sin que importara lo que se entregaba en el empeño.
La corrupción- la más profunda y extendida que ha padecido el país- el abuso de poder de funcionarios civiles y militares y el  cisma provocado por la intolerancia ideológica, han generado una lobreguez que promete un angustioso  parto de futuro.
Fidel y Raúl Castro dejan un horroroso legado. Una profunda frustración en el sector de la sociedad que trabajó y creyó en un proyecto que ha dejado el país en ruinas, junto al sufrimiento de los que enfrentaron el sistema sin éxito, y la desesperanza que agobia a la mayoría ciudadana.
El futuro está amenazado y corroído por las enseñanzas y prácticas del totalitarismo. La crisis de civilidad está en las raíces de la nación. Las normas de convivencia, respeto a las discrepancias  y hasta de urbanidad,  fueron execradas por el gobierno, al extremo que han intentado infructuosamente restaurar lo que destruyeron.
Las secuelas  de un sistema excluyente como el que han grabado los Castro a Cuba son perniciosas. Los civilistas de la isla tienen un gran trabajo por delante.

Cambiar el sistema no será fácil, quebrar los privilegios de la clase dirigente o lograr que hagan dejación de ellos será complicado, tal vez estéril, pero  más  arduo será laborar para que los ciudadanos adquieran conciencia de sus derechos y deberes, un empeño de titanes, si se considera que la  mayoría de los cubanos nacieron bajo la sombra de los hermanos Castro.  

ATRAS, POR SIEMPRE, QUEDA LA MEMORIA

Posted: 01 Jan 2016 09:19 AM PST

 "El tiempo no es distancia, sino sentimiento."
Oswald Spengler 

J. A. Albertini


"Atrás… quedaba todo" novela del periodista, editor y escritor Silvio Mancha, gracias a ediciones Jacán, ha sido publicada recientemente y presentada el pasado sábado 13 de julio en el marco de actividades que el Pen-Club de escritores cubanos en el exilio, todos los meses desarrolla, en West Dade Regional Library, que está situada en 9445 S; W. 24 St.
Luego de las palabras iníciales, a cargo del poeta y presidente del Pen-Club, Ángel Cuadra, la presentación de la obra recayó en el profesor universitario Luis F. González–Cruz, ensayista, poeta, narrador y dramaturgo, autor de quince libros, que abarcan los diferentes géneros literarios ya mencionados. Más recientemente, González-Cruz, ha obtenido éxitos y reconocimientos en el campo de la novelística.

Como lector de "Atrás… quedaba todo", estuve muy de acuerdo con las palabras de González-Cruz y más tarde, cuando el autor, Silvio Mancha, contestó preguntas del público asistente, me reafirmé en las opiniones y conceptos que la lectura de la obra ocasionó en mí.

Primeramente, nos enfrentamos a un autor que pertenece a una generación de cubanos desarraigados de la tierra madre por la fuerza y el capricho de un grupo de aventureros políticos que encabezados por Fidel Castro, ejecutando hechos de fuerza, se hicieron del poder absoluto en Cuba, para convertir a la Isla en patrimonio de unos cuantos forajidos y expoliadores de sentimientos humanos y económicos.

Silvio Mancha no fue de los que dejó la Patria sin antes luchar contra la tiranía que hundía y prostituía los valores en los que fue educado y en los que firmemente creía y sigue creyendo. Defendiendo sus derechos se opone al régimen, siendo víctima de represalias educacionales, políticas y económicas, que lo llevan al enfrentamiento frontal. Sufre persecución y detenciones, incluyendo dos años en los campos de concentración que el castrismo, para encubrir el propósito verdadero, llamó Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
Y ahora, en el presente, en el Exilio, a muchos años de la partida forzosa y no deseada, Silvio Mancha comparte con nosotros esta obra, no tan de ficción, que es un poco la historia memoriosa de todo exiliado político.

A través de nueve diferentes relatos y un epílogo, que se anclan en el pueblo balneario de San Miguel de los Baños, provincia de Matanzas, comienzan a destilarse los recuerdos de un niño hasta llegar a la edad adulta y a la partida, como manifesté anteriormente, no deseada.
Aurora, joven de unos 20 años de edad, es involuntariamente quien le confiere al libro el calificativo de novela, pues a todo lo largo de los relatos ella, de una u otra forma, emerge para, primero con su opulencia femenina y más tarde con su decadencia física, simbolizar lo que un día pudo ser un sueño realizable, pero que concluyó siendo víctima del contaminante deterioro castrista.
En el capítulo titulado "El mundo de Pedrosa", una reflexión del narrador, a pesar de estar confinado en una prisión, abre la brecha de la esperanza a un futuro de justicia: "El cautiverio también tiende a hacer de nosotros pensadores, aunque sea de campanarios".


Sitios emblemáticos del pueblo, como la loma del Jacán, el campo de Mirasoles y el tonto Jake, con sus respuestas no tan desacertadas, hacen de este libro una lectura que toca las fibras humanas de cualquier exiliado, al margen de idioma o país. Silvio Mancha, en buena medida gracias a su oficio de periodista (más de 20 años de ejercicio), en un estilo directo, conciso y carente de calificativos excesivos, nos transporta a lo que fue normal y fluido hasta que la imposición de la  fuerza irracional conspiró para que todo dejara de ser cronológicamente armónico, al introducir la realidad ominosa de la muerte. La muerte siempre presente con su carga de coacción anticipada e injusticia.

Sobre el titulo de la novela, de una manera fraternal discrepo del autor, pues "Atrás… quedaba todo", no dejó atrás la memoria, la memoria que hoy salta de las páginas de este libro para decirnos que el recuerdo está presente. Y existen recuerdos que, por haber sido realizados en su totalidad, son recuerdos gratos.
Pero otros, como los que brotan de la pluma de Silvio Mancha, son recuerdos de amor, y nostalgia herida. Esa nostalgia que produce el desarraigo, la partida brusca y nunca deseada. Por lo tanto, en mi modesta opinión, en el caso especifico de nosotros los cubanos, atrás quedó mucho, pero nunca la memoria. Esa memoria que tal vez fue la que hizo que el ya fallecido escritor croata C. Virgil Gheorghiu escribiera: "Un exiliado es un hombre que vive a flor de piel; como si alguien lo hubiese desollado en vida".

NOTA: "ATRÁS…QUEDABA TODO" PUEDE SER ADQUIRIDO POR INTERNET EN LOS SIGUIENTES SITIOS: www.amazon.comwww.amazon.co.ukwww.tower.com y también directamente del autor –con dedicatoria autógrafa incluida- a través del correo electrónico (e-mail) em3news@hotmail.com . Finalmente, puede hacerse el pedido de la obra por correo postal a través de carta dirigida a Silvio Mancha, P.O. Box 65-0833, Miami-Dade, FL 33265.



EL CINISMO TRIUNFA DE NUEVO

Posted: 01 Jan 2016 09:00 AM PST


 Por, Luis Marín
 
Los politólogos solían dividirse entre cínicos y poetas. Los unos pretenden ver el mundo crudamente, atrapar la realidad tal cual es, sin adornos, por eso también les gusta llamarse "realistas"; los otros quieren soñar un mundo mejor, son cultores de la buena fe y lo que más detestan es que se les tome por ingenuos.

Los cínicos aparentan tener un mejor dominio del arte, en particular, de la política y la guerra, que para ellos resumen el compendio de los asuntos humanos; mientras el mundo, la calle, se encarga de defraudar a los poetas, de desbaratar sus vanas ilusiones.


 Antes de que se despeje el humo de los fuegos artificiales, los cantos y celebraciones, no más se sacan los numeritos ya se ve quienes acapararon las fichas y quienes se quedaron con los bolsillos vueltos de revés, quienes sacrificaron todo por nada y quienes no arriesgaron nada pero se quedaron con todo.

Por ejemplo, los partidos políticos: Primero Justicia, el relevo socialcristiano de COPEI y AD, abanderado de la socialdemocracia con otros socialdemócratas detrás, sin duda ganaron. Casualmente, los mismos que asistieron a Miraflores para apaciguar al país luego del 12F de 2014. Esto ya prefigura un pacto no confesado pero funcional.

La MUD pasó su aplanadora, como en los viejos tiempos, piloteada casi por los mismos de siempre; mientras otros que les empujaron el carro con gran esfuerzo y sacrificio no tienen partido, ni cargos y sus aspiraciones serán echadas al desván rápidamente.

Por no hablar de quienes perdieron sus vidas, bienes, empleos, los aventados al exilio o se pudren en las mazmorras de la dictadura; éstos tienen menos que celebrar y antes que los anteriores serán olvidados, que hasta tiene algo de embarazoso estar hablando de muertos, presos y exiliados en una cena de Navidad.

El hecho crudo y duro es que unos seguirán comiendo langostas con champaña mientras otros son sumergidos en la ignominia e incertidumbre; pero esto es lo que nos lleva al meollo de la cuestión  humana que encierra la disparidad esencial entre cínicos y poetas.


Los cínicos pueden ganar, pero hay algo en ellos que molesta, por eso no pueden exhibirse como lo que son sino que más bien suelen encubrir sus éxitos personales como si fueran "de todos", victorias del pueblo, es decir, de los sempiternos perdedores.

Si uno de estos días nos invaden los chinos para cobrarse tanta deuda acumulada, gente como Julio Borges, Ramos Allup, Timoteo Zambrano, emergerán formando parte del nuevo gobierno pro-chino. Podrá preguntarse: carajo, ¿cómo hicieron? Y la única respuesta plausible sería, sin que esto implique ninguna acusación: "Es parte de su naturaleza, como del corcho es flotar". No pueden evitarlo. Ellos son así. Otros, que no sería largo pero sí lastimoso enumerar, serán torturados con torturas chinas, aislados y silenciados, asesinados en la resistencia si es que no logran huir al exilio.

Quizás en todo el mundo es así y siempre haya sido así en la historia, tal vez no exista ninguna razón para pensar que alguna sociedad humana esté o haya estado libre de esa suerte de aristocracia británica, siempre ilustre, alerta, anticipada a la vanguardia, dueña y merecedora de todo, mientras que los demás muerden el fango.

Esto ha dado pie a todas las revoluciones que nunca han terminado en nada que no sea peor injusticia e iniquidad, no exentas de mayor violencia y despotismo.

Si no se encuentra cura para este mal, la próxima revolución que nos sorprenda (quien sabe si sea islámica) no dejará cabezas para ninguna otra.


EL IMPRUDENTE RECURSO DEL ENDEUDAMIENTO

Posted: 01 Jan 2016 09:00 AM PST

Alberto Medina Méndez
El Estado precisa de medios económicos para su normal funcionamiento. Para ello apela a los mecanismos habituales, aunque a partir de esas líneas básicas de acción, da nacimiento a algunas variantes muy similares.

Los impuestos han sido el medio más rutinario, ya que le permite al Estado apropiarse una parte importante del fruto del esfuerzo de los ciudadanos que componen una comunidad, en una suerte de saqueo legalizado.

Una forma alternativa, no menos significativa, ha llegado gracias a la cuestionable potestad de emitir moneda artificialmente, abusando de un monopolio que los circunstanciales administradores de la cosa pública han construido, y luego perpetuado, con absoluta premeditación, disponiendo entonces, a su servicio, de un manantial casi inagotable.

Una tercera chance aparece también con bastante frecuencia. Está ligada con la atribución de los gobiernos de endeudarse, obteniendo acceso a dinero en el presente, para gastarlos a mansalva ahora, a cambio de reponerlos en su totalidad en el futuro con un adicional de intereses.

No existe fuente de financiamiento estatal que despliegue bondades. Todas ellas son perjudiciales y lastiman con potencia a las libertades individuales, impactando sobre la actividad económica, alterando el sistema de precios, dañando todo a su paso, de un modo, a veces, casi imperceptible.

Pero tal vez la más patética de esas herramientas es la que le permite endeudarse al Estado. Es que la "fiesta", ese momento en el que se aplica el dinero, la disfruta una sola generación, pero son habitualmente los que vienen los que terminarán pagando ese jolgorio. Nada más ruin que gastar ahora, para que los hijos sean los que abonen los excesos de sus padres.

Algún piadoso analista dirá que cuando esa deuda se asigna para obras de infraestructura que permanecerán en el tiempo, se configuraría cierta clase de atenuante. Es materia opinable. Lo concreto es que los que pagarán, tendrán que hacerse cargo de una deuda sobre la que no han podido opinar.

Es trascendente entender que el tema de fondo es realmente otro bien diferente, que tiene que ver con el volumen y eficacia del gasto estatal, lo que supera largamente la retorcida discusión acerca de cómo efectivamente se cumplen con esos compromisos ya asumidos previamente por el Estado.

Claro que cuando las erogaciones son infinitas, la búsqueda de recursos también recorre el mismo tortuoso camino, y entonces las decisiones inadecuadas se multiplican y muestran la peor cara del sistema. Un Estado austero no tendría esta dimensión de problemas y resolvería la cuestión de un modo mucho más simple, con consensos y sin grandes complicaciones.

En tiempos de inflación, esa que se origina en un fenómeno estrictamente monetario, sin el cual sería imposible su gestación, existe una tentación casi serial por operar sobre sus efectos y no sobre sus indisimulables causas.

Los más ingenuos e ignorantes creen aún en la existencia decisiva de los formadores de precios. Los más heterodoxos recitan aquello del diálogo social con los protagonistas y apuestan todo a la utilización de sus mágicos rudimentos que permiten, invariablemente, amedrentar al mercado.

Lo cierto es que con un gasto estatal obsceno, absolutamente nada alcanza y la emisión resulta finalmente imprescindible para cubrir los dislates de los gobernantes de turno. La solución de fondo pasa por reducir el gasto de los gobiernos acomodándolo a sus demostrables urgencias. Y sobre todo, el tema pasa por comprender la naturaleza de la existencia del Estado, sus fines últimos y las razones de su aparición en la civilización contemporánea.

Lamentablemente, algunos países, demasiados tal vez, vienen recurriendo a un ardid tan inmoral como cruel. Es que una vez que se ha superado la barrera de la voracidad fiscal, cuando ya no cabe posibilidad alguna de seguir incrementando impuestos, los gobiernos deben resolver el dilema.

O disminuyen el gasto estatal, cosa que jamás hacen con convicción, o buscan otras opciones para solventar sus aventuras políticas personales. Cuando nadie les presta porque han dejado de ser serios, saben que la  emisión monetaria está siempre disponible, pero frente al primer resquicio que se abre para solicitar empréstitos, no dejan pasar esa ocasión.


El camino adecuado para resolver el problema central es abordar el indecente tamaño del gasto estatal. De lo contrario, la discusión eterna girará alrededor de decidir cuáles serán las próximas víctimas a saquear.

El razonamiento tradicional de los gobernantes consiste en evaluar si esquilmarán a los que producen y consumen vía impuestos, a los ciudadanos en general, pero en especial a los más pobres, si optan por emitir moneda artificial generando inflación, o apelan al endeudamiento hipotecando el futuro de los que jamás decidieron pagar la fiesta ajena.

En estos días se empieza a percibir un giro evidente. La idea no es bajar el gasto, sino en todo caso, cambiar la fuente de financiamiento. Siendo que los impuestos no pueden aumentarse, pues parece el tiempo de aprovechar los vientos externos favorables y un mercado de capitales generoso, para reducir la emisión monetaria y reemplazarla por el eterno endeudamiento.

Definitivamente, no es la solución. Solo se trata de otro parche más, inclusive mucho más perverso que el vigente, porque intenta disimular los incómodos efectos de corto plazo del aumento de precios y suplirlo por este artilugio camuflado, que solo se notará cuando llegue la cuenta y haya que pagarla. Si no se comprende cabalmente como funciona este mecanismo, pues se seguirá por la senda del imprudente recurso del endeudamiento.




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