(FUERA DEL AIRE TEMPORAL) Hora del Este (Miami)

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viernes, 22 de enero de 2016

Enfoque Magazine 3

Enfoque Magazine 3


NO SE COMO VIERON EL MUNDO

Posted: 20 Jan 2016 10:40 AM PST


No sé cómo vieron el mundo, su mundo, los testigos de la caída del Imperio Romano, los de La Revolución Francesa, La Revolución Industria, o inclusive los testigos de la Primera Guerra Mundial. Supongo, por mi experiencia actual, que habrán perdido el sueño y el desasosiego por el temor a lo inesperado los habrá agobiado en extremo. Se habrán hecho preguntas que no lograrían ninguna respuesta convincente y al final los invadiría el doloroso reconocimiento de que para poco había servido su participación en esa parcela de la historia. De su historia.
Nosotros, a veces creemos ser protagonistas, y al final comprobamos que no hemos pasado de ser, mas que participantes del elenco  con categoría de extra. Que la obra podría haberse completado sin nosotros, que el bocadillo que nos dieron no fue escuchado por nadie mas que por el director, y que tal vez, éste, se esté cuestionando en ese momento, si merecía la pena nuestra participación. Si se la habría podido economizar en beneficio del presupuesto, sin perder calidad y mensaje la obra en sí.


Pero ya estuvimos. Y conociendo que la vida es un camino de una sola vía, que se recorre solo una vez. Que no admite enmienda. Que no permite ser re–editada, ya el director no podrá sacarnos del libreto, y aunque nuestra participación haya pasado inadvertida, no podrá ser extraída del total de la obra. Habremos estado allí y por lo tanto somos, para siempre, parte de la historia. De una historia, pequeña, personal, pero propia y valiosa para nuestro ego, aunque no lo sea para el público asistente, que a la vez que asistente es también protagonista de su propia historia, que han sido igualmente extras en una historia semejante, que han sido personajes de mayor o menos importancia, pero que tal vez, sin ellos la historia tampoco habría sido diferente, y se hace en ese momento las mismas preguntas que nos hacemos nosotros. ¿Valió la pena...?
Y la respuesta es…Si, si valió la pena.

LA TACTICA DEL LOCO ES UNO DE...

Posted: 20 Jan 2016 10:17 AM PST


 
Por Luis Marin Politólogo y abogado

La táctica del loco es uno de los modelos clásicos de la teoría de juegos, derivación del conocido "juego del gallina" que habría sido popular a mediados de los años cincuenta entre los adolescentes norteamericanos.

 En una de sus variantes el juego consiste en que dos carros se lanzan a toda velocidad, uno contra el otro, sobre la línea blanca de una carretera y el primero que se desvíe de la línea, pierde. Los chicos le pueden gritar triunfalmente: ¡Gallina!


 Una táctica para ganar el juego consiste en hacerse el loco y si un jugador resulta lo suficientemente convincente como para hacer creer a los demás que nada le importa, obliga al otro a volverse sensato con lo que su posibilidad de ganar aumenta. La paradoja es que mientras más insensato, más probabilidades tiene de salirse con la suya; pero si  el otro hace lo mismo, ambos estarán en grave peligro.

Aunque pueda parecer algo frívolo, este modelo es utilizado por respetables politólogos para analizar determinados conflictos internacionales, por ejemplo, el caso de Corea del Norte, el programa nuclear iraní o el extremismo árabe contra Israel.

El modelo clásico fue desarrollado en la crisis de los cohetes de Cuba o crisis de octubre de 1962, que enfrentó a John F Kennedy con Nikita Kruschev. Los famosos think tank norteamericanos estaban convencidos de que las actitudes teatrales de Kruschev (como cuando golpeó con el zapato su podio en la ONU) eran para impresionar, aparentar que estaba lo suficientemente chiflado como para no importarle llegar hasta una guerra nuclear; pero tras esa fachada se encontraría a un líder responsable.

Afortunadamente tuvieron razón, Kennedy mantuvo firme el bloqueo naval de Cuba y Kruschev ordenó desmantelar las bases de lanzamiento y retiró los misiles nucleares, en  medio de una tremenda pataleta de Fidel Castro que convocó manifestaciones en La Habana con consignas como: "Kruschev, mariquita, lo que se da, no se quita".

No en balde Castro es conocido desde su juventud como "el loco Fidel" y cuando le conviene adopta poses atrabiliarias. Se ve como pasó del slogan "qué importa la vida de un hombre cuando está en juego la vida de un pueblo"; al "qué importa la vida de un pueblo cuando está en juego el destino de la humanidad".

Sin embargo, luego de la rabieta toma una actitud circunspecta y acepta los hechos: no rompió relaciones con la URSS y se conformó con que EEUU suspendiera el bloqueo. Un hecho curioso es que más de medio siglo después de retirados los buques norteamericanos, Castro todavía  sigue aprovechando la propaganda del "bloqueo" para mantener el estado de sitio en la isla y justificar su bancarrota.

 En Venezuela nos están acostumbrando a estas puestas en escena, a estos arranques melodramáticos de amargas rupturas con reconciliaciones subsiguientes que son tan propias del teatro, haciendo la salvedad de que éstas son inofensivas; pero cuando se llevan a la política pueden tener trágicas consecuencias, que ninguno de los actores pretende ni está en condiciones de predecir.

Los actores del régimen no tienen que hacer el menor esfuerzo por parecer locos desenfrenados. Todo el mundo recuerda el sonsonete "Chávez los tiene locos" o bien la confesión de que Chávez era quien controlaba al loco que todos ellos llevan dentro.

También al morir Juan Vicente Gómez el comentario fue: "Murió el gran loquero".

 

EL OTRO LADO DE LOS DESPIDOS ESTATALES

Posted: 20 Jan 2016 10:01 AM PST

 
Alberto Medina Méndez
La desvinculación de empleados estatales siempre enciende polémicas. Las esperables posturas antagónicas están repletas de trillados planteos, la mayoría de ellos falaces y plagados de una fragilidad argumental evidente.

El Estado no produce nada, ninguna riqueza. Se financia con el dinero de los que sí la generan, quitándoles a ellos una porción importante de su esfuerzo para solventar las aventuras y experimentos de los gobiernos de turno, esas que casi siempre involucran ineficientes procesos y peores resultados.

 La remuneración del individuo despedido no sale del aire. Se obtiene solo con la previa acción coercitiva del Estado, que exprime vía impuestos, o cualquier ardid equivalente, a miles de individuos, en contra de su voluntad.

No existe magia, ni panfleto que lo explique. El dinero no se multiplica espontáneamente. Eso ocurre cuando los individuos crean bienes y servicios que la sociedad valora al punto de estar dispuesta a pagar por ellos. Si esta lógica elemental no se entiende, la discusión tiene muy poco sentido.

Cuando una persona se queda sin su retribución todo parece una mala noticia. Claro que el involucrado está en problemas, molesto con la decisión, pero el análisis no puede agotarse enfocándose solo en su percepción.

La clásica mirada que prolifera por estas latitudes, dirá que un desocupado es un problema social, sin considerar las múltiples consecuencias que tiene en la comunidad, la anterior quita de recursos que el Estado instrumenta sometiendo a los ciudadanos y obligándolos a financiar a quien no produce.

Si esos impuestos no hubieran detraído recursos de los individuos, estos se hubieran volcado a la actividad productiva generando trabajo genuino y decente en idénticas o superiores proporciones y en función de su eficiencia.

Existe cierto consenso en que alguien que no trabaja no merece recibir una compensación. Por eso los que cobran sin trabajar, solo reciben el desprecio de una sociedad que avala sus cesantías sin sentir culpa alguna.

Aparece entonces un retorcido razonamiento que intenta justificar a quienes cobran pero trabajan, sin evaluar la verdadera utilidad de su rol, ni considerar si el puesto que ocupa cumple alguna función práctica.

Muchos trasnochados creen que una persona que no contribuye con la sociedad debe ser igualmente subsidiada por el resto, siempre a través del Estado. Para ellos, la situación de este ciudadano es solo una indeseada consecuencia de las condiciones generales de la economía, de su acotado acceso a la educación, de su entorno social, o hasta de su mala suerte.

Según esos "sensibles" ciudadanos, en esa precaria circunstancia, el sujeto debe ser auxiliado por todos, a través del uso de la fuerza pública que ejerce el Estado fijando gravámenes que permitan sostener a ese indefenso.

Esa perversa dinámica no solo denigra a ese ciudadano, colocándolo en una indigna posición de inútil, inepto e incapaz, sino que se convierte en su definitiva condena a permanecer en la pobreza de la que jamás saldrá.

No se ayuda a ese individuo otorgándole un puesto estatal como dádiva aunque ello implique una remuneración, ni regalándole un subsidio sin contraprestación. Se trata de que haga el intento de formarse, capacitarse y entrenarse para ser útil a la comunidad desde un lugar que lo enorgullezca.

Los que creen que el Estado debe abordar esa misión, tienen la enorme oportunidad de constituir una organización, recaudar fondos, aportar su dinero y llevar adelante ese proyecto con su sacrificio personal, sin recurrir a la ridícula pretensión de que la sociedad solvente su piadosa genialidad.

No faltará aquel que afirme que el Estado genera riqueza. Habrá que desafiarlo a explicar cómo lleva su teoría al terreno de lo empírico haciendo que todos vivan de un salario público, para luego ver cómo se las ingenia para cubrir esas erogaciones sin tener contribuyentes a quien esquilmar.

La solución a la pobreza no pasa por aumentar ni sostener empleos públicos. De hecho, un creciente gasto estatal es una garantía de que esa sociedad seguirá transitando el camino de la precariedad. Muchos seguirán repitiendo hasta el cansancio que el Estado es el único empleador disponible y que hasta que no florezcan nuevas empresas, habrá que seguir así.

No comprenden cómo funciona la economía. Eso no sucederá nunca, no solo porque el Estado asfixia a la iniciativa individual, sino porque cuando un nuevo empleador entre al ruedo no requerirá de esos asalariados que pululan en los gobiernos, acostumbrados a su habitual letargo ineficaz, sin exigencias. Reclutará sus colaboradores allí donde estén los más calificados, los que demostraron talento y no buscará a los menos preparados.

Es imperioso reducir el tamaño de la nómina estatal. No solo habrá que eliminar los salarios de aquellos que no trabajan, sino también aquellos puestos que no brindan utilidad para la sociedad que los financia. Nadie debería seguir defendiendo la abultada cantidad de empleados del Estado, cuando es evidente que con menos se pueden lograr los mismos resultados.
 
 De nada servirá esa decisión si esos dineros malgastados se redistribuyen en los actuales vericuetos burocráticos del Estado. Para que valga la pena, deben volver rápidamente a sus legítimos propietarios, a esos que generan riqueza, mediante una urgente y sostenible reducción de impuestos.

Por cruel que les parezca el comentario a los susceptibles corazones contaminados por la ideología imperante, si esto no sucede y esos recursos se dilapidan en forma de subsidios disfrazados al subempleo crónico, esos individuos nunca tendrán un ingreso digno, ese que se recibe solo como premio merecido al trabajo bien hecho. Se puede analizar todo esto como siempre o hurgar un poco en el otro lado de los despidos estatales.

VENEZUELA: LIBERTAD Y EL DESPOTISMO

Posted: 20 Jan 2016 09:45 AM PST


Por Pedro Corzo, periodista e historiador

El hecho que candidatos de la oposición, a pesar de la dictadura institucional vigente en el país, le hayan quitado legalmente el control de la Asamblea Legislativa al oficialismo, es un suceso que estimula a quienes luchan por la libertad en cualquier lugar del mundo.  
A partir del cinco de enero se inició en Venezuela un proceso sin precedentes. Una mayoría parlamentaria, con vocación democrática, está dispuesta a  retar un Ejecutivo que controla el resto de los poderes del Estado.
 El Parlamento venezolano ha sido uno de los principales instrumentos usado por el chavismo para instalar una dictadura institucional sobre una colosal farsa democrática, lo que le confirió la capacidad de cercenar paulatinamente los derechos ciudadanos, arruinar la economía nacional y generar una corrupción sin precedentes en un marco de relativa legitimidad.
La convivencia en un parlamento integrado por legisladores con diferentes ideas e intereses, es complicada y difícil, pero lo que se experimenta en la Asamblea Legislativa  venezolana no tiene precedentes ya que enfrenta un ejecutivo y un poder judicial que responden a una ideología excluyente y sectaria, con medios suficientes para intentar neutralizar y hasta sabotear las decisiones de los legisladores.
Es de suponer que los líderes políticos de la oposición estén desarrollando recursos para blindarse contra las agresiones que en su contra va a desplegar el chavismo, instrumentados de la peor manera posible por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, este último, procurara generar conflictos dentro y fuera de la Asamblea, incentivando a los grupos más radicales del chavismo a establecer bloqueo y a agredir a los legisladores contrarios al gobierno.
Por su parte el presidente Maduro tratará de responsabilizar a la  Asamblea de la agudización de la crisis económica, y de los problemas que afronte el gobierno a partir del momento que el poder legislativo se emancipó del ejecutivo, intentara bloquear las decisiones del Parlamento y desconocer sus atribuciones.
El poder judicial ha sido la primera herramienta del gobierno para tratar de ilegalizar las decisiones de la Cámara, los magistrados hurgaran o interpretaran a conveniencia cualquier legislación que afecte al gobierno, serán la primera línea del frente oficialista contra la oposición.
 Cierto que la Asamblea Nacional tiene potestad para nombrar magistrados y hasta promover la revocación del presidente, pero ambas habilidades, aunque cuentan con la fuerza moral que le otorgó el pueblo, en caso de rebeldía, tiene que tener la subordinación de las fuerzas públicas para hacer cumplir sus decisiones,  lo que no parece factible en base a las recientes declaraciones del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, quien dijo que se había ultrajado a la Patria cuando la mayoría parlamentaria decidió retirar un cuadro del comandante golpista Hugo Chávez, el general, reiteró su respaldo al gobierno y no a la Constitución, un indicativo que refleja que parte está en un conflicto de poderes que tiende a agravarse.
Ante esta situación el apoyo activo de los electores que votaron a favor del cambio, es la principal defensa de los legisladores que impugnan la autocracia.
El éxito de la campaña electoral de la oposición hay que validarlo  con otra cruzada que muestre que la mayoría de la población no votó exclusivamente contra el oficialismo por el pésimo gobierno, sino también, porque está a favor de cambios sustanciales que desmonten unas estructuras políticas y administrativas contrarias a los mejores intereses de la nación.
 Es de suponer que un por ciento del electorado votó contra el régimen por el empobrecimiento, la alta inflación y la extendida escases de bienes de primera necesidad, incluidos los productos farmacéuticos, pero es de esperar, ahí está la garantía de futuro, que la mayoría haya hecho conciencia que las propuestas populistas que enarbola el régimen, por muy bien elaboradas que estén, solo sirven para socializar la miseria y convertir al individuo en una masa amorfa que solo responde a los dictados del caudillo.
 Es preciso trabajar a favor de que el chavismo deje de ser una alternativa electoral, no porque se prohíba o ilegalice lo que Hugo Chávez representó para un sector de la población, sino porque el ciudadano habría tomado conciencia que las propuestas que encarnó, eran inviables y voluntaristas, y que en ningún momento estaban sostenidas en postulados que tuvieran el trabajo y el respeto a la libertad como fundamento.
 Hay que demostrar que el denominado Socialismo del Siglo XXI como en su momento lo fue el socialismo real castrista, aun en el supuesto negado de que hubieran sido un éxito económico, son negativos para el ciudadano, porque ataca su condición de hombres y mujeres con derechos a tomar decisiones acertada o erradas, pero propias.
 

¿CUAL BOLIVAR?

Posted: 20 Jan 2016 09:30 AM PST


Por Héctor Carbonell (Miami enero 2016)

Todos los grandes personajes de la Historia han dicho o hecho algo durante su vida que prefieren olvidar o tratar de revertir. Esos seres totalmente puros que nos pintan  panfletistas y hasta algún que otro historiador son obra de aduladores o fanáticos. Errores, ambigüedades o contradicciones son comunes en hombres que han realizado tareas titánicas o grandes obras en bien de la humanidad. Luces y sombras, como diría Nestor  Carbonell.

Cuando analizamos una figura gigantesca como Simón Bolívar nos encontramos enormes "contradicciones" en su proceder. ¿Cuál es el verdadero? ¿El que cruzó los Andes, cayó como un rayo sobre el ejército español en BOYACA liberando la Nueva Granada, avanzó victorioso en CARABOBO sellando la independencia de Venezuela y con la batalla de JUNIN abrió el camino para la liberación de Ecuador y el Perú?. O por el contrario, ¿Es el que fusila al General en Jefe Manuel Piar y entrega al Generalísimo Francisco de Miranda a los españoles?

Francisco de Miranda peleó en la guerra de independencia de los Estados Unidos, fue mariscal de los ejércitos franceses, héroe de la revolución francesa y el único hispano cuyo nombre está inscrito en el Arco de Triunfo de París. También fue el precursor de la independencia de Venezuela y jefe del ejército venezolano en la primera República. Como resultado de su entrega a los españoles por parte de Bolívar pasó el resto de su vida en la prisión de La Carraca en España.

Después de estos y otros fracasos solo unos pocos jefes insurrectos permanecen resistiendo. Uno de ellos es el General en Jefe Manuel Piar, que mediante una campaña espectacular logrٕó desplazar a los españoles de la Guayana, llama a Bolívar y le cede el mando, que otros jefes no le reconocían en aquellos momentos, mando que le permite fusilarlo.

No es mi intención hacer un juicio sobre decisiones que se tomaron hace 200 años en circunstancias muy diferentes y con valores de otra época. Si quiero señalar que se le ha hecho un gran daño al pueblo venezolano; con una historia oficial mitificada que nos presenta un Bolívar como héroe impoluto, casi un Dios. Sus errores no rebajan la grandeza de sus hazañas. El propio Bolívar en 1828 le escribe una carta al general Páez donde reconoce que no debió fusilar a Piar. Las únicas personas que nunca se han equivocado son aquellas que nada han hecho.

En un discurso dirigido a los magistrados en 1812 les orienta sobre el Poder Judicial, que debe ser imparcial, sin adherirse ni al poderoso ni al intrigante, que nadie debe ser privado de sus derechos naturales y legítimos por sentencias arbitrarias, ningún culpable debe ser eximido de condena ni condenado un inocente. Sin embargo al decretar la guerra a muerte Bolívar truena: "españoles y canarios, contad con la muerte aunque seáis inocentes".

Bolívar, justificaba la presidencia vitalicia y el Senado vitalicio porque creía era la mejor solución para evitar la anarquía y las guerras civiles. Estimaba que las masas, embrutecidas y envilecidas por trescientos años de despotismo absoluto, no serian capaces de convertirse en ciudadanos efectivos en un futuro inmediato. Este es el Bolívar que adoran Nicolás Maduro y su banda de facinerosos, por supuesto junto con el de aniquilar al enemigo aunque sea inocente.

La gran diferencia es que el resultado de las acciones del primero fue  la independencia de medio continente, un territorio mucho mayor que el de las trece colonias norteamericanas. El resultado de los segundos es haber destruido la riqueza de Venezuela, haber convertido el gobierno en un narco-estado, aterrorizado a su población con la ola criminal más letal de su historia y aventar cientos de miles de venezolanos al exilio huyendo del hambre, los abusos y la escasez. Estos violadores de la voluntad popular quieren ser obedecidos como amos y compadecidos como víctimas de una guerra económica que ellos mismos han desatado contra la población.

Yo por mi parte prefiero al Libertador que en Angostura sentenció "Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y  la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo Mandatario que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente".

Ojalá que triunfe este último Bolívar y Venezuela vuelva a ser faro de Libertad, como lo fue en su época, y lo volvió a ser con Rómulo Betancourt, cuando miles de latinoamericanos y también europeos llegaban huyendo de sus respectivas dictaduras, hasta que el iluminado de Sabaneta se alzó en armas contra los poderes del estado, provocando mas de cien muertos que ya nadie parece recordar.

Bolívar siempre será el Libertador, no importa el lodo que echan sobre su legado los que, invocando su nombre y autoproclamándose sus seguidores, cometen tantos horrendos crímenes contra su pueblo.

  

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