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martes, 26 de abril de 2016

Enfoque Magazine 3

Enfoque Magazine 3


GRAN DISCREPANCIA ENTRE MULTA Y JUSTICIA

Posted: 25 Apr 2016 12:18 PM PDT

Las multas civiles son discriminatorias
Por Adam Dehoy.
Las multas –principalmente–  de tránsito, son totalmente discriminatorias. Una multa es una medida punitiva. Se le impone a un ciudadano que ha violado determinada regulación. Hasta ahí no hay problema. La multa es una herramienta para ordenar el comportamiento de la sociedad. PERO. Esto no ocurre cuando una multa –por ejemplo–, por sobrepasar ciertos límites de velocidad, usar parqueos restringidos etc., tiene el mismo costo para todos los ciudadanos. Si la multa es una acción punitiva, debe tener el mismo grado de penalización, no el mismo precio para todos los ciudadanos.
            UN EJEMPLO. Cuando una de esas irracionales "camaritas", ubicadas en muchísimos lugares del Condado Miami-Dade, impone una multa de $158.00, por llevarse una luz roja, a alguien que gana, por ejemplo $500.00 a la semana, y hay muchos de esos. Usted le está quitando más del 30% de su salario, pero cuando le impone lo mismo, por el mismo delito a alguien de los que ganan,  $1,000.00 en la misma semana, usted solo lo penaliza por aproximadamente, el  13% de su salario; y  así sucesivamente. O sea que ambos han cometido el mismo delito, pero no le ha "costado" lo mismo. Más exactamente; hay una acción discriminatoria contra los más pobres, y un privilegio a favor –y valga la redundancia– de los más favorecidos.
          Si la ley quiere también ser justa, esto no debe permitirse.
Es como si dos sujetos comenten un asesinato en conjunto y a uno se le condena a muerte, por no tener dinero  y al otro, solamente a 5 años, por tener una mejor economía.
          Y poniendo el parche antes que salga el grano. No digan que no es posible. Porque si lo es. La multa debe ajustarse al ingreso del ejecutor. O sea, haciendo una tabla de forma que le duela a todos por igual. Eso, estoy seguro ayudará a que todos tengan la misma preocupación y el mismo costo.
             Digamos que la violación de cualquiera de estas regulaciones cueste –por ejemplo– el 5% de su ingreso. Cuando esto ocurra seguro que habrán menos violadores de ellas y se recaudará mucho más dinero, si es eso lo que buscan.
        El meollo es que si la multa es una acción punitiva, debe doler por igual a uno u otro… si no es así, es discriminatorio, porque no tiene el mismo grado de penalización. Tan fácil como eso.
 

LA CONTROVERSIA SOBRE UBER

Posted: 25 Apr 2016 10:31 AM PDT

Por Alberto Medina Méndez  (albertomedinamendez@gmail.com)

 La llegada a estas latitudes de este novedoso sistema instaló un apasionante debate con múltiples aristas, que merecen ser abordadas para comprender con mayor claridad los prejuicios, paradigmas y contradicciones con los que la sociedad contemporánea decidió convivir en la actualidad.
              No es un fenómeno estrictamente local. Esta polémica ya es global y poco tiene que ver con los parámetros culturales domésticos de cada país. Esto ya no es noticia, porque ha ocurrido, hace muy poco tiempo, en otros lugares distantes, con diversos matices pero idénticas características.
            Algunos argumentos se repiten hasta el cansancio y ocupan el centro de la escena en estas discusiones. Sin embargo, no son las únicas enseñanzas que quedan como herencia de éste particular ida y vuelta.
           Los relevamientos más serios afirman que la mayoría de la gente prefiere estar del lado de Uber aduciendo que se trata de un servicio de mayor calidad, cómodo, seguro y más barato que el que ofrece un taxi.
             Los usuarios han inclinado la balanza apelando siempre  a motivos de absoluto orden práctico, con un alto grado de sensatez y sin recurrir a sofisticados razonamientos ideológicos, jurídicos ni morales.
              Los detractores de Uber, por el contrario, alegan que es un servicio ilegal, intentando de ese modo custodiar los intereses económicos de los taxistas, que intimidan desde esa prerrogativa formal que hace viable su actividad.
               Es este el debate de fondo entre la legalidad y la moralidad. Sin entrar en pormenores jurídicos, los usuarios que prefieren esta moderna alternativa sostienen, con mucho criterio, que ellos solo invocan su legítimo derecho a concretar un acuerdo voluntario entre individuos que pactan un valor monetario a cambio de un servicio y cuestionan enérgicamente la supuesta potestad del Estado de restringir este tipo de posibilidades.
                Esta visión objeta aquella trillada frase que dice que "las leyes están para cumplirse". Es la moralidad de una decisión la que realmente legitima la vigencia de las normas. Ellas no se convierten en buenas y sabias por el solo hecho de haber sido redactadas y aprobadas por los legisladores.
              Es importante entender  que los gobiernos tampoco son neutrales en estas disputas, porque sus propios intereses son parte central del debate. El sistema de licencias otorgados a los medios de transporte les generan cuantiosos ingresos al Estado y, entonces, los funcionarios también son protagonistas de esta maraña de beneficios que prioriza lo recaudatorio.
             Ni hablar de los taxistas, que pagan impuestos al fisco y cumplen requisitos formales para circular a cambio de esa retorcida protección con la que pretenden sojuzgar a los consumidores cercenándoles su capacidad de elección. Ellos son cómplices y no víctimas. Pagan tributos a los gobiernos para obtener una "concesión monopólica", alquilando un zoológico para cazar dentro de él a su voluntad, eliminando cualquier competidor externo.
             Los gobiernos nacieron para asegurar derechos a los ciudadanos. No brotaron para prohibir actividades que los ciudadanos desean hacer ejerciendo su libertad, sin dañar a terceros. Una persona decide que otra lo traslade hasta su destino y lo compensa con una suma de dinero acordada, sin perjudicar a nadie. Proteger a los que cobran más caro y prestan un peor servicio no es función del Estado. Los circunstanciales "perdedores" podrían mejorar sus prestaciones y bajar sus precios para ser elegidos genuinamente en vez de obligar a todos a consumir su patético servicio.
            Es increíble que aún algunos individuos estén dispuestos a fomentar monopolios artificiales engendrados a la sombra de normas inmorales, que preservan inocultables intereses sindicales para el provecho de personas que viven a expensas del esfuerzo de los demás, solo porque instrumentaron un perverso régimen de onerosos permisos especiales que les permiten recaudar dinero espurio cobrándole mayores precios a los indefensos consumidores finales.
              El circuito pergeñado se desmoronará cuando se eliminen regulaciones, se supriman privilegios y se quiten impuestos. Eso colocará a los que deseen ejercer esta actividad de transportar personas, en igualdad de condiciones. En ese libre juego de competencia los mejores sobrevivirán, y los que no traten bien a sus pasajeros y cobren más caro, no tendrán clientes.
              No se puede tapar el sol con un dedo. El progreso tecnológico y la creatividad humana emergen cotidianamente y permiten a la sociedad desarrollarse. Impulsar arcaicos sistemas que fueron superados no tiene ningún sentido. Aducir que se pierden fuentes de trabajo es una gran falacia porque cuando unas desaparecen germinan nuevas mucho más eficientes.
                  Si se aceptará esa pérfida lógica, habría que regresar al correo postal y eliminar los envíos electrónicos, renunciar a la tecnología y volver a la época de las cavernas.  Solo se debe avanzar en libertad, incentivando el talento creador del hombre. La mayoría de los adelantos del presente permiten a la humanidad vivir más y mejor, por lo que no parece inteligente despotricar contra todo lo que se usa a diario con enorme satisfacción.
               Aun persisten igualmente algunas contradicciones. No se entiende porque mientras se apoyan este tipo de interesantes iniciativas, no se razona de igual modo cuando los gobiernos justifican medidas proteccionistas obligando a los consumidores a pagar más por lo mismo. Las barreras arancelarias gozan aún de muchos promotores, inclusive de quienes se perjudican pagando en exceso por cosas de menor calidad, solo para proteger a industriales ineficientes. Es un debate pendiente en la sociedad.
              La discusión de estas semanas no gira alrededor del presente de un original medio de transporte. Es acerca del cuestionable valor moral de las leyes, es sobre la libertad de emprender y también de elegir sin restricciones, pero fundamentalmente es sobre el nefasto poder de las corporaciones en alianza con los gobiernos de turno, de cualquier color político. Son los mismos que siempre priorizan sus conveniencias sectoriales por encima de las decisiones de los individuos. Las discusiones no fueron en vano porque ha quedado en evidencia el gran legado de la controversia sobre Uber.



 
 

NO TENGAN MIEDO

Posted: 25 Apr 2016 12:20 PM PDT

Por Pedro Corzo.

Es una demanda que se escucha en Cuba desde hace décadas, pero que lamentablemente no ha sido atendida por la mayoría de los isleños que reclaman a gobiernos extranjeros, los derechos y oportunidades que posiblemente no fueron capaces de exigir en su país.
          Hay situaciones particularmente complejas para ser analizadas, máxime,  cuando  están involucrados numerosos factores, intereses contrapuestos  y valoraciones personales que pueden estar influenciados por  la subjetividad.
            No obstante,  hay que soltar el demonio que acosa e inquieta,  porque el primer deber de un observador es decir lo que cree,  más allá de lo bueno, malo o feo que pueda resultar.
          Antes que todo,  es justo  aseverar  una y mil veces, que la raíz de todos los problemas de Cuba y  los cubanos son consecuencias de la dictadura que rige el país. La falta de derechos, las penurias económicas y la discriminación, así como el exilio y la emigración,  son productos del sistema.
             La otra realidad, dura y cruda,  es que el régimen ha sobrevivido 57 años  por su capacidad represiva, por su habilidad para dispensar garrote y zanahoria, más lo primero que lo último,  pero también, porque un sector del pueblo, a pesar de los esfuerzos y el sacrificio de otra parte de los nacidos en la isla, optaron por la complicidad o la simulación que a fin de cuentas como expresó  José Martí,  "El que vive de la infamia, o la codea en paz, es un infame. Abstenerse de ella no basta: se ha de pelear contra ella. Ver en calma un crimen, es cometerlo". 
          La nación cubana lleva décadas en franco deterioro. Sus hijos son los que deben restaurarla. Esforzarse. Trabajar. Correr los riesgos que demanden las circunstancias para tener una vida libre con la calidad a la que cada quien tiene derecho, solo corresponde a los que nacieron en ella.  En la isla no han faltado ejemplos. Ha habido derroche de valor y sacrificios, aunque también han sobrado cómplices y pusilánimes.
          Como secuela, si algunos de sus vástagos no quieren o temen correr los riesgos que implica reparar la casa de todos, eso no les confiere el derecho a despojar la tranquilidad a sus vecinos. Ningún pueblo está obligado a disponer de sus bienes o hacer dejación de sus prerrogativas, en beneficio de quienes no han sido capaces de conservar los propios.
          No se trata de promover la insolidaridad. Simplemente que los que necesitan ayudan,  deben demostrar un genuino interés en resolver el problema que les agobia.
             Emigrar es un derecho,  pero es necesario contar con el beneplácito de quien acoge. Hay que respetar las reglas de quien hospeda y nunca exigir en la casa ajena lo que no se fue  capaz de demandar en la propia.
           La afirmación del periodista Rolando Cartaya de que el "maleconazo debe ser en La Habana", es válida para quienes sumisamente acataron en la isla las normas de la dictadura y en país extraño, cuando no satisfacen sus reclamos, exigen, protestan y vandalizan, actos que no se justifican, aunque es probable hayan sido instigados por provocadores del castrismo.  
             Los derechos hay que reclamarlos en la tierra natal, no en el que acoge sin haber sido convidado. Es al castrismo a quien hay que exigir, es en Cuba donde hay que gritar " hasta las últimas consecuencias", es junto a las Damas de Blanco,  donde se debe  marchar y hacer sentadas, hasta lograr que la dictadura cese.
             Por otra parte hay que partir de la premisa que exiliado y emigrantes son condiciones diferentes, que aunque la política juegue un rol en la decisión de abandonar el país de origen, la categoría la impone los antecedentes de cada quien y la conducta que se asume en el exterior.
              Exiliado es quien dejó su país por enfrentar el gobierno. El que no regresa a su tierra natal, tanto en cuanto las condiciones que determinaron su destierro no hayan cambiado. Es el que lucha en el exterior, después de haberlo hecho en su país,   por derrocar el régimen.
            Emigrante es quien haciendo uso del derecho inalienable a una vida mejor,  busca otras tierras donde espera disfrutar de más oportunidades y seguridad. Trabaja para su beneficio y el de su familia, sin reparar la opresión y los abusos de que son sujetos sus compatriotas.
           Sin embargo, a pesar de las diferencias, hay un denominador común, y es que ambos están viviendo en casa ajena, las reglas las pone el dueño de la tierra, en consecuencia, salvo que se asuma la nacionalidad del país que aloja, sigues siendo, en el mejor de los casos, un convidado.

 

 

 

    

RECUERDOS TRISTES DEL AYER: EL YUDOCA

Posted: 25 Apr 2016 12:22 PM PDT

René  León



      Mi hermano Julio (†) y yo lo conocimos a finales de 1959, ya empezaba él a reunirse con personas desafectas al gobierno. José Rodríguez Vergareche,  (El Yudoca) tendría unos 22 o 23 años. Hijo único, de padres españoles. Su padre luchó a favor de Franco, en la Guerra Civil de España, odiaba el comunismo, su familia había sido asesinada por los comunistas. Sus padres vinieron para La Habana. Él nació en el Cerro. Teniendo 12 años quedó huérfano de padre. Desde esa edad nos contó, "estudié y trabajé para ayudar a mi madre con los gastos de alquiler y la comida". Con la pensión que ella tenía, no cubría todos los gastos y lavaba ropa, para otros vecinos. Cursó estudios en el Centro Gallego hasta que se hizo tenedor. La matrícula era gratis, y al pasar el tiempo ocupó la plaza de su padre en el Centro.
       Mis hermanos y yo seguimos nuestra lucha contra el comunismo en Cuba. Él hizo amistad con mi otro hermano Emilio (†), al cual veía de vez en cuando. El recuerdo que tengo de él. Joven de 22 años, vigoroso, de facciones regulares, pelo negro, ojos castaños, de mirada fija. Activo, buen amigo, franco en su trato. Pesaba alrededor de 190 libras. Ese es el recuerdo que quiero tener de él.
        En el año de 1963 (creo) estando presos en Isla de Pinos, lo vimos pasar que traían una cordillera de presos de La Habana, nosotros encerrados en el cuartón donde nos llevaban cuando hacían requisa, al vernos él, nos saludo, y un guardia le pego un culatazo con el rifle, estaba prohibido saludar a nadie. Lo llevaron como otros cientos de presos a los pabellones de castigo. Después de clasificarlos lo mandaron para la Circular cuatro donde estaba mi hermano Emilio (†). Siguieron la amistad. Vino la orden de que tenían que salir a trabajar. Trabajaba en la cuadrilla del Cabo Martínez. El corte de la pangola, el tenía que repartir agua a los presos. Empezó a sentirse cansado, nos contó nuestro hermano al pasar los años. Emilio le noto algunos morados en los brazos, pecho y muslos. -¿Y esos golpes…?. –No sé…No recuerdo haberme dado alguno…Se palpo con la mano en los morados…No me duelen…No siento nada…Debes ir al médico...Iré a verlo más tarde…
        Fue a ver al médico preso en la Circular, y dio la orden de rebajarlo del trabajo e ingresarlo en el pequeño Hospital del Presidio. El alegre le dijo a mi hermano que ahora iba a descansar. A la semana de estar en el Hospital se sabía su enfermedad. La precaria alimentación (ninguna) había minado su cuerpo fuerte y joven. Mi hermano recibe una nota de él: "Cada día me siento más débil y los médicos presos no me dicen nada. Dicen que me trasladan para Cuba. No le manden a decir nada a mamá…"
       No se supo nada más de él. En abril de 1966 trasladan a mi hermano para el Campo de Concentración de La Reforma, en Isla de Pinos. Fue donde se supo del Yudoca. Lo trasladaron para Cuba en avión, al Hospital del Castillo de El Príncipe, sentado en silla de ruedas, no podía caminar.
      Nunca le dijeron nada a la madre de su traslado para Cuba, hasta pasado cuatro meses. La pobre viejecita, iba a todas las oficinas de la Seguridad del Estado, nadie le decía nada, la botaban de allí, ella no tenía derecho a  reclamar nada, ni saber nada. En agosto de 1966, en la Reforma, en Isla de Pinos, se enteraron de su solitaria muerte. Ella fue a ver a nuestra madre y le pedía que la acompañara al cementerio para ver si habían puesto alguna cruz con su nombre. Nuestra madre le acompaño varias veces y trataba de consolarla. Sólo lo que ella pedía de consuelo arrodillada en Seguridad de Estado a los oficiales que le dijeran donde estaba la tumba de su único hijo, para ponerle unas flores. Y los muy cínicos le decían que no se merecía nada, era un contra-revolucionario.
       La Leucemia había convertido a José Rodríguez Vergareche en un macabro esqueleto.
       Otras madres cubanas han tenido que pasar por esto mismo, y sus hijos y esposos nunca sus cuerpos le fueron entregados. Pero nuestros sacrificios para acabar con ese régimen criminal no pueden ser en vano.
       Y saber que esto ha pasado "…en la tierra más hermosa que ojos humanos vieron"
Así, es la vida

EL DUQUE, LIVAN Y LA FARSA DEL GOLF

Posted: 25 Apr 2016 12:26 PM PDT

ESPECIAL PARA ENFOQUE MAGAZINE
Dr. Santiago Cárdenas, ex médico de la Edad de Oro
 
El autor intelectual del viaje a Varadero es el ex periodista deportivo de Radio Martí: Omar Claro, de dudosa ética personal. Se trata de un torneo de golf a jugarse en mayo  en los terrenos de golf robados al multimillonario estadounidense  Irenee Dupont en la península de Hicacos.
           El evento se disfraza de filantropía, de manera que  el billete   iría a parar a   la Edad de Oro, un "hogar" para minusválidos que  se encuentra  en la Calzada del Cerro .El asilo está administrado por la involución  cubana. Por supuesto los dólare$ se canalizarán hacia la corrupción  y no para los  tarados que allí viven (es el infierno en la tierra; la entrada y las filmaciones, están estrictamente prohibidas)
              El truco y la manipulación  están  camuflageados  al tergiversar Claro una exhortación de una monjita de la generación Y en la catedral de La Habana, frente al papa Francisco. Allí ella narró sus experiencias y  necesidades  como trabajadora. Las Hermanas de la Caridad  que allí viven son empleadas, más bien las criadas o sirvientas  de los minusválidos, sin participación en la administración de la  institución
               El target  de Claro está dirigido a multimillonarios, pero en especial al Duque  y a Liván Hernández, estos medios hermanos  que siempre se han caracterizado más  por su amor al bolsillo  que  a preocupaciones  patrióticas. Se declararon apolíticos cuando  se bajaron de la balsa.... Es solo un ejemplo.
             Siendo tan fácil girar dinero  desde Western Unión a la isla uno se pregunta por qué hay que viajar a Cuba para practicar la filantropía. Supongo que éste sea  el aporte de Omar Claro al deshielo ¿Porqué no desea organizar el torneo en Miami, donde las facilidades golfísticas, los hoteles y las comunicaciones de calidad abundan?
             Ir a jugar frívolamente  a una isla esclava y en ruinas a  90 millas de la libertad no tiene lógica. O tal vez la lógica de los billetes.
La caridad cristiana cuando es verdadera es anónima.

NO HAY TIEMPO PARA VENEZUELA

Posted: 25 Apr 2016 09:39 AM PDT

Luis Marín
 
Lo que más se reciente de la política de Obama es la separación artificial que hace entre dos revoluciones que, según sus creadores y responsables, son una sola, de manera que Venezuela no cumple con los estándares democráticos, es una amenaza extraordinaria para los intereses nacionales de los EEUU y pasible por tanto de sanciones; pero Cuba sí cumple los estándares, no es una amenaza y es impermeable a las sanciones.       No hay que pensar ni un minuto para advertir el absurdo: Los dos reactivos de EEUU para detectar una amenaza son el terrorismo y el narcotráfico; ahora bien, ¿alguien en su sano juicio puede creer que Venezuela es el puente de tráfico de drogas de las FARC hacia el mundo, pero el régimen cubano no sabe nada?
              Asimismo llegan miles de yihadistas a los que diligentemente se otorgan documentos de identidad venezolanos, incluso pasaportes diplomáticos, el sistema de identificación y extranjería es controlado por cubanos, una empresa cubana triangula los pasaportes del Mercosur, pero ¡Cuba no tiene nada que ver con el asunto!
                 La verdad es que Castro utiliza a Venezuela para el trabajo sucio dejando aquí la mierda y pretendiendo sacar a Cuba afuera para no embarrarla; pero ¿esto es creíble? ¿Se puede diseñar una política exitosa partiendo de falsedades?
               Allá corrió Maduro antes de que llegara Obama para que se metiera en la agenda la falacia de que EEUU es quien está desestabilizando al país y no el trasplante del modelo castrista; pero no les alcanzó el tiempo, entre mojito y mojito y un partido de béisbol.
               Nunca hubo una situación tan bochornosa desde que Chávez trató de colearse en la fiesta del Papa Benedicto XVI por el jubileo de la Caridad del Cobre y lo dejaron fuera. ¿Qué política exterior es esta? ¿Qué dirán nuestros internacionalistas, que los hubo tantos y tan buenos?
                La política de Obama se resume en una palabra "ambivalencia". Por un lado hace un guiño a los comunistas de su administración, nostálgicos de los años sesenta, por el otro, promete "obtener resultados" que no se han conseguido, según él, en medio siglo; pero no aclara cuáles son esos resultados, más allá de quitar el pretexto del embargo, pero no se sabe si es para que el régimen se sincere o para que se caiga.
               Si por ventura el castrismo se viniera abajo mañana por inercia natural, cantaría victoria; si se prolonga más allá de su mandato, lo que probablemente ocurrirá, no se le puede reprochar nada, porque nunca dijo que su propósito fuera derrocarlo.
               Mientras tanto, el mismo día de su llegada, nueve balseros se ahogaron en el estrecho de La Florida; miles de cubanos se agolpan en las fronteras de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, en pos del sueño americano, los disidentes son pisoteados en la isla; pero eso no entra en la cuenta porque su política no es de este mundo sino del porvenir.
              Va a aumentar el acceso a Internet en Cuba, mientras en Venezuela se extingue; va a encender luces en Cuba, mientras en Venezuela se apagan.
Así, la política de Venezuela también puede resumirse en una palabra: "Vergüenza".
 

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