No precisa ser perfecto, solo que no sea mediocre. No precisa ser de los Grados capitulares; basta ser Maestro Masón, precisa aprender y tener inmensa vocación para enseñar, principalmente con sus ejemplos. No precisa ser un elocuente orador, debe hablar o callar, saber elegir los momentos. Precisa saber sonreír y no tener pena de llorar por la infelicidad […]

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