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lunes, 9 de enero de 2017

Por Cuba y para Cuba

Por Cuba y para Cuba


Acerca de la muerte en Dos Rios de Jose Marti:

Posted: 09 Jan 2017 07:00 AM PST


En aquellos días me escribió una carta el Capitán
Juan Maspons Franco, Director después del periódico-
'•La República", pidiéndome datos sobre aquel desas-
troso acontecimiento, y yo le contesté lo que á conti-
nuación copio:— "La Caridad del Almagre. Junio tío
de 1895.— Señor Capitán Juan Maspons Franco.— Mi
estimado amigo :—Voy á contestar sn estimable carta
de fecha 10 del corriente, donde con su amabilidad
acostumbrada me pide informes sobre el combate de
"Dos Rios" en que tuvimos la desgracia de perder al
Gran Martí. Me había hecho el propósito de no ha-
blar nunca de este infausto acontecimiento, ni de lo
que lo motivó, pero las razones por Ud. aducidas en
su carta y la promesa que me hace de.no publicar
nada do este suceso hasta la terminación de nuestra
lucha, me animan á romper el silencio que me habia
propuesto guardar. He aquí la relación de este acon-
tecimiento: En las primeras horas del 19 de Mayo
habia salido con dirección á algunas viviendas próxi-
mas al campamento, un Capitán de apellido Ramos;
este oficial so encontró con los exploradores de la co-
lumna enemiga, que guiada por un individuo que ha-
bía enviado el General Gómez al pueblo de Reman-
ganaguas en solicitud de algunos efectos, se aproxi-
maba á nuestro campamento.— Con este aviso el Ge-
neral Gómez me dió órdenes de preparar la fuerza,
compuesta toda de oGO hombres de caballería, incluso
jefes y oficiales.—Ordené en seguida que los Corone-
es Estrada y Esteban Tamayo con sus respectivas
fuerzas, ocupase el primero un camino que por nues-
tra retaguardia venía al campamento; y el segundo
otro camino de J¡guaní por nuestro flanco derecho.
Tratando de evitar con esta medida una sorpresa de
ataque combinado como era de presumirse. Los Ge-
nerales Gómez, Masó, Borrero, Teniente Coronel Ama-
dor Guerra y yo, que era el Jefe de Día, con el Capi-
tán Juan Arias y 10 hombres de mi Escolta, salimos
en busca del enemigo. Este se hallaba acampado ha-
ciendo su primer rancho, á media legua próximamen-
te de nosotros, del otro lado del rio "Contramaestre"
en su marjen izquierda. Por su frente tenia la colum-
na un estrecho callejón cercado de alambre y de un
terreno poco accesible para la caballería. Por su iz-
quierda, el río con precipitada bajada y profundo barranco, 
y por la derecha y retaguardia inmenso bos-
que de árboles seculares, que abría en pequeño semi-
círculo, formando una sabaneta de estrechas dimen-
siones. 150 hombres, más ó menos, con Gómez y Mar-
tí á la cabeza, cargamos resueltamente sobre la avan-
zada enemiga que cerraba el callejón de la cerca de
alambres. Macheteamos allí una parto de la avanza-
da, y seguimos adelante, salvado ol obstáculo, hasta
que uos colocamos á tiro de pistola de la infantería
enemiga que había tomado posiciones muy ventajo-
sas detrás de los árboles. Tres cuartos de hora duró
aquella lucha. Tuvimos al fiu que replegamos hacia
el camino que habíamos traído, dejando en poder del
enemigo, sin apercibirnos de ello, el cadáver de Martí
que había caído á cuatro pasos de la línea de fuego de
los contrarios. Martí fue hasta allí revolver en ma-
no, no llevado por la genial impetuosidad del caballo
qne montaba, como se ha dicho, pues éste no hizo
más que obedecer al ginete, sino impulsado por un
hermoso arranque de valor heroico, creyendo tal vez
de este modo arrastrar á los suyos y conseguir la de-
rrota del enemigo. Nadie le vió ni siquiera caer, por-
que el denso humo que produce la pólvora en los
combates, se concentra más aún, cuando éste se efec-
túa en medio de un bosque, donde el aire es de más
difícil circulación. A pocos momentos de iniciada la
retirada, anunciaba el Alferez Angel Guardia, que
acompañó á Martí, hasta la misma línea enemiga
donde cayera muerto, que aquel había sido herido de
dos balazos á su lado y que á pesar de los esfuerzos
que hizo no había podido recogerlo. Así murió Martí,
en los campos libres del abrupto Oriente, con el pe-
cho y cuello atravesados y de cara al Sol, el 19 de
Mayo á la una del día, y en los primeros albores de
la Revolución cubana, que tanto le debía y á la que
tanta falta debía hacer. En cuanto á mi juicio mili-
tar de aquel combate que Ud. rae pide, sólo podré che-
cirle lo que fácilmente habrá comprendido, conocien-
do la topografía del lugar en que se libró. Yo creo
que haber esperado al enemigo en el campamento,
cuya dirección traía, no era sensato, pero mucho me-
nos atacarlo con caballería en sus inespugnables po-
siciones. Haber esperado al enemigo en la orilla
opuesta del río, desmontando una parte de la caballe-
ría y hasta flanquearlo por su derocha, era lo único
3ue debía y pudo hacerse. No se hizo, y culpa, sin
uda fué del General Gómez que dirigió el combate. 
Pues á los otros jefes no le cabe ni la responsabilidad
colectiva de la consulta, que no hubo. Y para mayor
abundamiento,' el Geneial Gómez, conocía más que
todos aquel territorio, desde la guerra de los 10 años.
Es todo cuanto debo hoy decir, como testigo presencial
de aquel doloroso suceso, }' en obsequio a su deseo pa-
triótico. Soy de Ud. atento, seguro servidor y amigo.

Fragmento del libro:." Primera parte de un libro para la historia, Cuba de Juan Maso Parra.

Excelente recopilacion de datos historicos de Cuba del sitio El Veraz.

Posted: 09 Jan 2017 05:40 AM PST





Nace Carlos Mendieta Montefur, el 4 de noviembre de 1873 en el ingenio "La Matilde", propiedad de su padre Don Bartolomé Mendieta y Yasnis, el cual se encontraba ubicado en el término municipal de San Antonio de Vueltas, perteneciente en aquel entonces a la provincia de Santa Clara.
Don Bartolomé Mendieta y Yasnis era un emigrante español, natural de Villado, en la provincia de Bilbao, España, quien llega a Cuba a temprana edad. Hace fortuna como hacendado azucarero y contrae matrimonio con la Señora Flora Montefur y Fernández, una cubana perteneciente a una distinguida familia de Madruga, en la Habana.
De este matrimonio nacerían 6 hijos: María Luisa, Pedro, Pablo, Úrsula, Isabel y el menor de la familia, Carlos Mendieta y Montefur, el futuro Presidente de Cuba.
La posición económica de la familia Mendieta Montefur, era sumamente holgada, además del Ingenio "La Matilde", era propietaria del Ingenio ¨América¨ en la provincia de Pinar del Rio.

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